IVM-CCSS: emplazamiento respetuoso a las colegas sindicalistas Olga Martha Rodríguez González y Olga Gómez González

Enfatizando en el carácter respetuoso que como seres humanos, como mujeres luchadoras bajo las banderas del Movimiento Sindical Costarricense en el seno de las respectivas corrientes sindicales que tutelan su diario quehacer, sus personas nos merecen; hemos decidido formularles el presente emplazamiento público, con respetuosa vehemencia, a fin de que se retiren de la farsa que ha montado la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), de un supuesto “diálogo social” acerca del futuro del régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), el más importante del país.

Ni ustedes mismas, ni las entidades sindicales que están representando en ese supuesto “diálogo social”, merecen ser arrastradas en su buena fe de vocación negociadora (que también es la nuestra); por ciertos intereses espurios en unos casos y de gran opacidad y oscuridad en otros, que pretenden que se legitime y se valide con el beneplácito sindical, la injusta medida que de manera arbitraria y unilateral ya tomó la directiva de la Caja de rebajarle el 1 % del salario bruto, a la totalidad de la clase trabajadora asalariado de los sectores público y privado y de los asegurados voluntarios, a partir del próximo 1 de junio; con la finalidad de que no se sepa toda la verdad, toda la real verdad, de las verdaderas razones del porqué la situación financiera de IVM-CCSS ha llegado hasta el punto en que está ahora, generándose un quiebre abrupto en su estabilidad financiera a partir del año 2007, cuando se traía un camino de seguridad al respecto.

Sin menoscabar la credibilidad de los contenidos del estudio de la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica (UCR), acerca de los desafíos futuros de corto, de mediano y de largo plazo de la sostenibilidad financiera de IVM; lo real es que aparentemente, se ha producido un gigantesco hueco en sus finanzas que podría llegar, léase bien, hasta el billón de colones; es decir, un millón de millones de colones (1.000.000.000.000), prácticamente 3 puntos de Producto Interno Bruto (PIB); generado a partir del 2007 cuando una cadena de decisiones negligentes (para llamarlas con “suavidad), erróneamente tomadas por la Dirección Actuarial de la CCSS (que todavía sigue siendo la misma), generaron este descalabro financiero que ahora pretenden cobrarle a la población trabajadora cotizante para IVM. ¡No es justo! ¡No debemos cohonestar esta situación con un beneplácito sindical.

Doña Martha y Doña Olga: Pese a la inteligencia que les caracteriza, podrían ser ustedes arrastradas a avalar decisiones ya no solamente de una rebaja salarial generalizada del 1 %; sino que podrían involucrarlas en que avalen, también, la pretensión de los intereses que aquí estamos denunciando, para tomar medidas paramétricas como elevar la edad de retiro o para que se reduzcan los beneficios, disminuyendo sistemáticamente el monto de la pensión.

Se les quiere arrastrar a ustedes, solamente al escenario de la cuestión demográfica y del asunto de la informalidad no cotizante, de manera tergiversada; cuando, en realidad, es que no se quiere que el país conozca y, especialmente, los trabajadores amenazados de la inminente reducción salarial del 1 %, la realidad del porqué el hueco en las finanzas de IVM, de ese millón de millones de colones, de ese billón, de esos 3 puntos PIB; cifra que es conservadora pero que conforme se profundice las investigaciones y los análisis en desarrollo podría ser espantosamente mayor.

La seriedad profesional, la rigurosidad académica y la procedencia institucional-social del prestigioso equipo de costarricenses que está poniendo al servicio de la ciudadanía esa espeluznante realidad financiera de IVM-CCSS, debe conducir a todo el Movimiento Sindical, sin importar las corrientes que a su interior le caracterizan, para asumir una posición profundamente obrera y ciudadana de enorme lealtad con la clase trabajadora de nuestro país.

La clase trabajadora cotizante de IVM-CCSS tiene todo el derecho a saber cuáles fueron cada una de esas negligentes decisiones, que aparentemente generaron ese hueco en sus finanzas del billón de colones; la clase trabajadora cotizante de IVM-CCSS tiene derecho a saber quiénes las tomaron y porqué siguen ocupando los mismos cargos todavía hoy en día; la clase trabajadora cotizante tiene derecho a saber por qué reina tanta impunidad al respecto hasta la fecha, para que una década después, a partir del año 2007, comenzara la crisis en la estabilidad financiera que traía el IVM hasta ese entonces.

Finalmente, no comprendemos cómo el sindicalismo puede ceder el carácter monopólico de representación obrera en favor de los intereses económico-sociales de la clase trabajadora, cuando tal carácter le fue otorgado por una historia más que centenaria con mucho derramamiento de sangre; otorgado por la legislación obrero-social internacional y nacional emitida por décadas y décadas; otorgado por nuestra propia Constitución Política; y compartir la interlocución clásica que le corresponde para circunstancias como la presente, con otros movimientos de naturaleza filosófica-político-legal radicalmente distinta a la naturaleza del sindicalismo, como lo son el solidarismo y el cooperativismo, por más respetables que nos sean los mismos.

Una cosa es la estructura jurídico-constitucional que determina la toma formal de decisiones por parte de la Junta Directiva de la CCSS; pero otra muy distinta, es la metodología para un diálogo social que represente sectores relevantes de nuestra sociedad política, de nuestra sociedad civil (espacio éste que puede comprender al cooperativismo y al solidarismo) y ¡el sector sindical en cuanto tal como legítimo y exclusivo representante obrero! ¡Ésta es la diferencia!

Y todavía más, aparte de ceder ese carácter monopólico de representación obrera que la historia y las leyes le otorga al sindicalismo; sentarse en la misma mesa con un representante cooperativista presuntamente involucrado en el descalabro que ha sufrido el INFOCOOP; y, sentarse con una persona del solidarismo presuntamente cercana a la corriente más históricamente represora de la organización sindical bananera; en nuestro criterio respetuoso representa una afrenta a todo el sindicalismo.

Con nuestro reiterado respeto, les exhortamos a abandonar esa farsa de diálogo social sobre el futuro de IVM y a que construyamos una unidad sindical en la acción para primero, obligar a que la Caja revierta su arbitraria decisión de la rebaja salarial del 1 %; y, en segundo lugar, para que se destape, en su real dimensión y amplitud, la realidad financiera actual de IVM y las razones y los responsables del hueco gigantes de un billón de colones en sus finanzas. El “paciente” IVM está enfermo; pero no lo puede curar quién lo “enfermó”; debe curarlo la sociedad.

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